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La metamorfosis es un proceso de transformación, de cambio y podríamos decir que en elprimer bloque de este nuevo REF se comenzó a vivir este proceso. Como tal, requiere demuchas actividades, herramientas y un contexto para que se dé. Así fue como las distintasdinámicas, los hermanos y el clima del REF favorecieron a que muchos corazones sufran estecambio. A medida que transcurría el primer bloque todos comenzábamos a redescubrirnos,a entendernos, a encontrar cosas ocultas. Ocultas por lo cotidiano y que sólo se encuentrancuando uno hace silencio interior… y que mejor lugar para hacerlo que dentro del REF, paraconvertir corazones y transformarlos para la Gloria de Dios.
Este redescubrirnos nos llevo a ablandarnos, volvernos dóciles a la Gracia y sentirnos sedientosde su Espíritu. ¡Y cuanta sed que hubo! Terminado ese domingo nos esperaba una semanaintensa, atravesada por el encontrarnos y enfrentarnos con aquellas cosas tapadas por el día adía y por la emoción de saber que deparaban los próximos bloques. Una semanita intensa a laque no le falto la luz del Espíritu Santo ni las oraciones por parte de todos.
Sin mucho apuro se fue rápido y de golpe nos reencontramos en el segundo bloque, dondelas promesas de nuevos momentos intensos esperaban ser cumplidas. La presencia delEspíritu fue infaltable pero esa vez se hizo sentir, no quiso permanecer en el silencio. De todasformas bienvenido fue, ya que nos acompañó con mucha fuerza y nos ayudó a completar estametamorfosis saciando nuestra sed, aquella que en el primer bloque se comenzó a sentir.
Agua Viva, historia de un manantial
Ya nos encontramos en el último bloque de este “Corazón Nuevo” y una vez que saciamosnuestra sed del cántaro del Señor, el Espíritu decidió darnos mucho más: nos inundó ytransformó en manantiales de Agua Viva. Para que todo aquel que tenga sed, sea saciado;todo aquel que le falte luz, sea iluminado; todo aquel que se encuentre solo, sea hermano;porque “no podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4,20).
Ya no sabíamos con que más nos podía bendecir Papá Dios, porque lo vivido fue desbordantee incontenible por nuestros nuevos corazones. Pero como Él es tan grande, y por ello no lopodemos abarcar, decidió darnos un regalo muy hermoso y muy esperado: nuevos hermanos.Así fue como nacieron las comunidades Cafarnaúm, Emaús, Jerusalén, Monte Carmelo, SanLucas, Santa Clara de la Cruz de Montefalco, Santo Tomás de Villanueva, Siloé y Sion.
Formar parte de esta historia no tiene que ser algo anecdótico, sino un compromiso asumido.Seguramente la mayoría de nosotros no pidió ser un manantial pero ¿cómo negarnos a SuAmor? ¿cómo agradecer tanto? ¿cómo retener todo lo vivido para siempre? Las respuestasa todas estas preguntas en más simple de lo que se puede imaginar: siendo manantiales. Elhabernos convertido es obra de Su Amor, y por más que queramos escapar de Él, es imposible.Él nos ama, es así y punto. El agradecerle es no sólo en las oraciones y de palabra, sino tambiénen el darnos a los demás.
Porque es tan grande es imposible de contener y porque nos damos a los demás nosconvertimos en Ríos de Agua Viva. En la correntada nos encontramos con otros ríos y nosalimentamos de ellos, es una ida y vuelta. Es llenarse y vaciarse constantemente. Es Renovarse.
Es sufrir una metamorfosis del corazón constante e infrenable. Es poder tener un CorazónNuevo todos los días.
Y no importa si alguna vez caemos del lado oscuro de la ventana como Eutico, lo importante esque sepamos reconocernos pequeños y débiles ante Dios porque sólo así, es que Él podrá pormedio de su Espíritu, renovarnos y cambiar nuestro corazón viejo por uno nuevo.
A todos nuestros hermanitos nuevos les decimos ¡Bienvenidos! y que nuestra Madre Celestiallos mantenga unidos en sus brazos. Que a cada uno de nosotros el Espíritu de Dios nosacompañe y nos dé la fuerza para seguir renovándonos y continuar viviendo como manantialesde Agua Viva para la Gloria de Dios y nuestros hermanos.
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