El fin de semana del 6 y 7 de Agosto se realizó el retiro “Jesús y los 12”. En este fin de semana que pasó, doce de nuestros hermanos junto con Fr. Ivan, vivieron este hermoso retiro en Su presencia. Nosotros los acompañamos por medio de la oración junto a quienes trabajaron para que salga de la mejor forma posible. Hoy te acercamos el testimonio de uno de ellos y continuamos rezando por el aumento de las vocaciones en esta semana Vocacional…
Bueno mi nombre es Santi, pertenezco a la Comunidad Cafarnaum y tuve la bendición de realizar “Jesús y los 12”. Como todos saben, y si no les cuento, los testimonios siempre nos dijeron que debían ser "ABC", AUTENTICO, BREVE Y CRISTO CÉNTRICO y así tratara de ser...
En primer lugar contarles que llegue al retiro expectante, pero al mismo tiempo tranquilo, sabía que cada uno de los que participábamos personificaríamos un discípulo y entre los 12 estaba el tan temido Judas Iscariote...temido por el sólo hecho de que fue el que traicionó a Jesús y todos vamos con la incertidumbre de que pasará si nos llega a tocar. Con todo este panorama planteado a mí me tocó Judas.
La verdad que en un principio, al saber qué discípulo el Señor había escogido para que lo personifique durante ese fin de semana, me sentí con miedo, tristeza y hasta con enojo, preguntándome ¿por qué a mi Señor?. Y entonces comencé a buscarle la vuelta, a tratar de entender a Dios, qué era lo que quería para mí con ese designio… y ese comenzar a buscar paso por muchos estados: tristeza, llanto, soledad, sentirse observado y sobretodo oscuridad. El Señor quiso que yo viviera esa oscuridad, que me sintiera Judas ese fin de semana, su desesperación, su traición, su agonía, hasta su suicidio...
Dentro de todos estos sentimientos de desazón había algo que me decía que esté tranquilo, y busqué esa tranquilidad en la oración. Así lo llevé adelante y comencé a dar gracias a Dios de que en esos días había sido el entregador de su Hijo; para así darme cuenta que no necesariamente hay que ponerse en la piel de Judas para entregarlo, para negarlo, para darle la espalda, para no darle ese "SI" que Él nos da día a día, del pecado en su defecto, de la oscuridad del pecado. Esta oscuridad que encuentra la luz o mejor dicho que encontré en la grandeza de su amor, de su misericordia, de su perdón. Comprendí que siempre Él nos da una oportunidad, es un Dios de oportunidades. Si acudimos a Sus pies arrepentidos Él nos perdona y no debemos llegar a lo que llegó Judas, que es el remordimiento y la desesperación que nos lleva a la muerte...
Estos son los mensajes que me llevo de este personaje, cómo a veces no nos damos cuenta y estamos viviendo una vida de oscuridad donde la única luz que necesitamos es Dios, la llave a la vida eterna. Su misericordia, su perdón, pedir perdón y saber perdonar.
Luego de la muerte trágica de Judas pase a personificar a Matías. Matías significa “Regalo de Dios” y así lo sentí, un regalo después de haber pasado por tanto... fue hermoso y por más que mucho no se sepa de este apóstol hay una palabra que lo resume todo "FUE SANTO".
Este apóstol se particularizó por no brillar de manera especial, fue como tantos de nosotros, una hormiga en un hormiguero como se dice. Y lo que me llevo de él, es que no se necesita hacer miles de milagros, ser una persona brillante, sino más bien cumplir bien cada día nuestros propios deberes y siempre por amor de Dios y con mucho amor a Dios.
Para terminar dar gracias a mis 11 hermanos de ese fin de semana que me acompañaron y me brindaron todo su afecto, al padre, amigo Ivanildo y a todos los que estuvieron detrás de este retiro.
Bendiciones a todos y muchas gracias.
Santiago Felizia.


