Después de un fin de semana intenso, dos de los casicistas nos regalan sus testimonios, claro reflejo de su encuentro con Dios único…
Hola gente... ¿Cómo andan? Espero que bien...
Les voy a escribir estas líneas sin saber bien quien las va a leer pero desde ya los considero mis hermanos en Cristo...
Mi nombre es Juan Manuel y pertenezco hace ya 4 años al ministerio de música de otra comunidad en otra parroquia. Confieso que aunque había tomado los sacramentos normales en los cristianos a mi edad, no sentía más que una obligación antes de iniciarme en mi grupo...
A medida que los ensayos y misas fueron pasando, el señor fue permeado en mí hasta que pude vivenciar lo que se sentía ser amado por ÉL. Al principio todo parecía fabuloso, en realidad lo sigue siendo, porque antes de conocerlo el rumbo de mi vida (aunque suene medio loco que alguien tan chico ya piense en "su rumbo") estaba dado por gustos, (generalmente momentáneos) o actividades que podían dejar de agradarme de un día para el otro. Siempre posicionado en personas que yo quería mucho y que a veces cuando ese amor flaqueaba me dejaban parado en la nada.
Naturalmente fui pasando por distintas etapas, al principio me resultaba extraño compartir tanto tiempo con gente que hablaba de algo que no veíamos, después bajé mi barrera y el Señor empezó a obrar, y sin darme cuenta luego entre en una etapa de crecimiento donde cada hermano podía regalarme algo nuevo en cada misa en cada ensayo, en cada oración...
Como todo grupo también teníamos (tenemos) nuestros roces, a veces eran por cosas importantes a veces no. Confieso que soy muy inquieto, y me gusta incitar a que los demás se sumen a esta forma, y esto a veces no es muy bien visto por quienes tienen algunas ideas algo más conservadoras.
Lamentablemente hace casi un año atrás los roces eran muchos y necesité alejarme por un tiempo, porque ya no podía disfrutar de estas cosas que se habían tornado tan importantes en mi vida.
Conocía a un amigo que participaba en la parroquia de agustinos y le pregunte para que me averiguara como podía entrar en algún grupo. Lamentablemente me dijo que en ese momento estaban cerrada ya las precomunidades (ahora recién entiendo de que se trata todo esto).
Este año me llamó y me dijo que me anotara... me pareció raro el entusiasmo que puso para que yo hiciera el retiro. Eso un poco me motivó, además venia sintiendo que yo ya no era el de antes, las cosas que me llenaban ahora no me producían nada y me pareció el retiro una buena oportunidad para darle otra chance a él.
Cuando llegué no conocía a nadie, pese que ya dije que soy algo inquieto, en el fondo, guardo mucha timidez. Me sentí muy extraño y poniendo cara de juguetería me dije (hoy no viniste para vos, viniste para Él, así que dejalo obrar...) y así fue... Me acerque al primer grupito de personas que había y me presente de manera graciosa, como si fuera poco el Señor me ponía al lado de Pablo que además de ser una excelente persona tenia la soltura y el carisma de hacernos reír a todos todo el tiempo.
Se que no puedo contar cosas especificas, así que voy a tratar de contar lo que se puede...
Cuando escuché la primera charla, me sentí muy superado, cosas como esas yo ya había escuchado y difícilmente lograran hacerme salir, de mi lugar, de mi postura...
Luego cuando terminó y sonaba una de las hermosas canciones que conocimos, los vi a todos abrazarse... Puede parecer algo loco, porque uno ve a muchas personas abrazarse y en general ese abrazo no lo extraña a uno... pero este abrazo era distinto... me generó muchísimo ruido y traté de conformarme rápidamente diciendo "se deben conocer hace muchísimos años..." de otra forma no podía haber sido...
Luego pasó la segunda charla y ya empecé a sentir que me venía quebrando como una pared muy vieja, que ya no puede sostener el peso que tiene encima. Aclaro dije "empecé", no estaba destruido todavía... pero cuando terminaron... otra vez se repitió la situación, esos abrazos no era comunes, sentí muchas cosas... hasta miedo diría... como podía una sola acción transmitir tanto amor a la vez... Pensé en mi comunidad nosotros nunca nos habíamos abrazado así, nunca nos habíamos dado tanto amor... de hecho creo que nunca en mi vida me había abrazado con alguien de esa forma...
Ya cuando fue la tercera, confieso que hay otros condimentos que no se pueden contar que verdaderamente son tan temerosos como este que les cuento, no me pude resistir... Ver esos abrazos me quebró todo por dentro... no podía existir entre hermanos semejante muestra del Amor de Dios, entendí que ese amor que se daban los excedía a ellos mismos... no se abrazaban solo por su amor, se abrazaban por EL AMOR. y no puede más... me dije " yo quiero esos abrazos! quiero abrazar a la gente así!!!"
La experiencia fue única, no solo el Señor entro a vivir definitivamente en mi corazón sino que además me regalo muchísimas personas que sienten este amor único, maravilloso, y esa posibilidad de abrazarse dando el corazón como si el mismo Jesús nos abrazara...
Un par de días después de volver de nuestro Casiciaco, hablaba con mi mamá y le contaba algunas de las tantas maravillas que hizo en nosotros este grupo tan hermoso que nos había guiado... y me puse a reflexionar sobre nuestras vidas en general... en que usábamos nuestro tiempo? que estábamos buscando? hacia donde íbamos?
Pensé en nuestras profesiones, en nuestras vocaciones en algunos casos y me quedé pensando en lo agradecido que estaba (que estoy y voy a estar siempre) en estas personitas... que se dejaron usar como instrumentos de Dios para que nosotros podamos sentir su AMOR... y que gracias a su esfuerzo muchas de nuestras vidas cambiaron para siempre. Y les agradezco con todo el corazón que nos hayan dado tanto tanto amor.
Creo que este retiro es invaluable, y ahora aunque sigo llorando como antes, lloro por felicidad, felicidad de sentirme amado, en mi casa, en mi Dios, y en este grupo Zarpado! que hemos formado...
Si me lo preguntaran se lo recomendaría a todo el mundo...
Gracias a todos por hacer esto posible!!!
GRACIAS! JuanMa Gareli.
| < Prev | Next > |
|---|

