El pasado sábado 15 de Octubre se realizó el retiro “proyecto de Vida I”, muchas semillas fueron plantadas, muchos sueños fueron pensados, y muchos frutos empezaron a surgir. Es por ello que te acercamos el testimonio de una joven que se animó a descubrir el sueño de Dios para ella.
“Proyecto de Vida… ¿qué decir? Fue un retiro hermoso, muy bendecido! Tal vez no tenga clarísimo qué es lo que el Señor espera de mí, pero sí tuve la oportunidad de hacer un parate necesario, y al menos darle la oportunidad al Señor de que me adelante algo de lo que soñó para mí y para mi vida.
¿Cuántas veces Él nos quiere hablar, nos quiere decir cuánto nos ama y todas las obras maravillosas que tiene preparadas para nuestras vidas y nosotros no tenemos tiempo para Él, para escuchar esas palabras dulces y llenas de Amor?! Este retiro me sirvió para eso, para dedicarle un tiempo a Jesús y para mí. Fue como un adelanto de la Vida Eterna, porque al fin y al cabo ahí es donde Él nos quiere llevar después de esta vida, a un lugar donde estemos solos con Él, disfrutando de Su Amor, Su Majestuosidad, Su Gloria!
Todas las dinámicas del retiro fueron hermosas y preparadas con mucho amor! Particularmente viví muy fuerte dos de ellas. En una me puse "a pensar desde el corazón" qué pasaría en ese momento particular con Dios. No había hecho nada por Él, no había hecho nada con la vida que Dios me regaló! Vivimos tan ocupados en el día a día, creemos que el día “designado” para Dios sólo es el Domingo y con suerte le hacemos otro lugarcito en la semana si tenemos reunión de Comunidad o Apostolado. Y sin embargo estamos acá por Él, porque Él nos amó desde toda la Eternidad, nos soñó, nos llamó y nos dio la vida. Nos llamó a nacer y nos sigue llamando tantas veces! en todas las dimensiones y ámbitos de nuestra vida!
La otra dinámica que viví muy desde el corazón fue a partir de la lectura de la Palabra, como cualquiera de nosotros, había escuchado esa Parábola desde siempre y la idea que tenía
era la misma también desde siempre: tenemos que ser solidarios con el prójimo (que hasta ese momento pensaba en que sería "el más necesitado", personas pobres, carenciadas, sin recursos, etc...). A partir de la reflexión de una de las chicas del Equipo de Pastoral, entendí en el corazón la importancia de hacernos HERMANOS con el prójimo, con CUALQUIER persona que necesite de nosotros, en cualquier sentido, no sólo en cuestiones económicas o de alimentos; un abrazo, una caricia, una palabra de aliento, o hasta compartir un momento en silencio, también son gestos de Amor que nos hace hermanos de cualquier persona que lo esté necesitando en ese momento.
Hubo algo en esa reflexión de la Parábola (segurito que fue el Espíritu Santo que tanto nos conoce y con sólo un soplo nos renueva el corazón!) que hizo que me quebrara, que me doliera cada palabra que escuchaba. En ese momento sentí un llamado muy fuerte al Amor, no sé bien cómo, ni dónde, pero el Señor me necesita haciéndome hermana de esas personas que sufren, que necesitan tanto de la presencia de Dios en sus vidas.
Sólo me queda dar Gracias a Dios por haberme llamado a este retiro, por haber puesto en mi camino a cada hermano y hermana con los que compartí ese sábado, a todos los chicos y matrimonios del Ministerio de Pastoral Vocacional, a todos y cada uno, por ser instrumentos de la Obra de Dios y por haber hablado a mi corazón. Gracias Señor!”
Andre Pellizza.
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