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En el día de San Agustín (28 de Agosto) fuimos testigos de una trampa de Amor. Un nuevo hermano anunciaba su SÍ definitivo a la vocación religiosa, abrazando el Proyecto de Vida que Dios le tenía para él; dando así el paso que lo uniría a la Orden de Agustinos Recoletos. La misa dominical fue larga pero la bendición que estaba siendo derramada nos atrapaba cada vez más e impulsaba a ser testigos activos y participes de la ceremonia, como gran familia que somos al ser Iglesia.

El Espíritu Santo, allí presente entre nosotros, fue uno de los cooperantes principales de esta fiesta que se celebraba en la Tierra y en el Cielo. Nos llenó de Paz, nos animó a orar por Bruno y por todas las vocaciones. Nos fue modelando, preparando nuestros corazones y

especialmente el de Bruno, para que las semillas sembradas durante la ceremonia dieran frutos abundantes, nos fue ablandando para ser más dóciles y permeables a la Palabra. Fue brisa fresca, que así como en el Bautismo, nos renovó, nos volvió hombres nuevos llenos de Amor y Gracia de nuestro Dios.

Otro de los cooperantes principales fue nuestra Madre Celestial, bajo la advocación de Ntra. Sra. De la Consolación. Fr. Bruno consagró sus votos de castidad, pobreza y obediencia a Ntra. Madre Santísima, así como una vez la Orden se consagró por entero a Ella y por medio de su intercesión a su Santísimo Hijo Jesús. Ella, como fiel Sierva de Dios, dirigió nuestros pasos por mucho tiempo, pero a partir de esta ceremonia de consagración nos ha iluminado para evangelizar, para llevar a Cristo a todos lados. Ha tocado nuestros corazones para que en todas las cosas que hagamos Ella esté presente. Pero más especial y emocionante es saber y confiar celosamente que a partir del SÍ definitivo de Fr. Bruno, Ella lo acompaña, camina a su lado y lo impulsa a mantenerse fuerte y fiel así como Ella, desde el mismo momento en que pronunció sus palabras de consagración “he aquí la esclava del Señor”, se mantuvo fuerte y fiel al Proyecto del Padre, acompañando a su Hijo.

Qué hermoso fue compartir este momento tan especial en la vida de Fr. Bruno, qué Paz se sentía al ser una sola familia en intercesión por un hermano. Que este Si que dio Fr. Bruno haya incitado a todos a plantearnos cuál es verdaderamente nuestra vocación y nuestro proyecto de vida. Seamos nosotros cooperantes de Dios rezando por el aumento de todas las vocaciones y el descubrimiento de los grandes planes que tiene el Señor pensados para nosotros.