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Articulos - De interés general

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Después de habernos deleitado con su música, dejándonos enamorar mediante sus letras y habiéndole rezado al Señor en Comunidad, el sábado 28 de agosto Pablo Martínez habló con el M.A.C acerca de su vocación, de la música, y de su forma de evangelizar a través del canto. En esta nota te presentamos a un verdadero testimonio de vocación musical.

¿Cuándo nació tu vocación por la música?

Mi vocación por la música tuvo una etapa clave que fue a fines de la década del '90, momento en el que también comenzó mi proceso de conversión, de fe, de experiencia de fe. Ahí también descubrí que la música podía ser un canal, un lenguaje para poder trasmitir esa fe.

¿Y cómo comenzaste a transmitir la fe a través de la música?

Primero empecé por algo muy sencillo, en el silencio de mi habitación porque no lo compartía con nadie. Pero si tengo que decir desde cuándo me gusta la música, es desde chiquito, desde siempre. En un modo especial, la música cristiana me atrapó a fines de la década del '90.

¿Y qué significa para vos la música?

Para mí la música significa un lenguaje, porque trabajo en un colegio, trabajo mucho con jóvenes, soy catequista y encuentro en la música un lenguaje para poder comunicarme con ellos y compartirles un mensaje.

¿Cuál sería tu preparación para la música?

Yo en realidad no sé si soy músico, creo que esa palabra me queda muy grande. Yo soy catequista y trato de hacer música para poder llevar el mensaje. Igual estoy rodeado de muchos músicos y, para mi, es una alegría poder hacer canciones para el Señor y con eso predicar.

¿En qué te inspiras para componer una canción?

100_5396Depende de cada canción, la verdad que no me lo propongo componer un tema, me sale en el momento. Me ha pasado de estar en un colectivo de línea y empezar a componer un estribillo, o por ejemplo, "Hasta la Locura" la compuse estando en un retiro. Es muy variado, por eso no tengo algo como fuente para inspirarme. Si me gusta, obviamente, orar con la palabra previamente y poder sacarle el jugo a esto.

Las letras de tus canciones, ¿están influenciadas por historias personales o por testimonios ajenos?

En realidad son todas experiencias personales y si no lo son, es tratar de orar con la palabra de Dios. A lo mejor próximamente vamos a hacer una canción sobre la experiencia de María Magdalena, me gustaría tratar de ponerme en la piel de ella. Así que más que nada refleja el estado de oración.

Pablo, ¿tenés alguna anécdota especial para compartir de algún recital que recuerdes en este momento?

Sí. Hay muchas. Sobre todo lo que me llama mucho la atención cuando se acercan los más chicos. Para mí es el mejor termómetro cuando un chiquito se acerca y te dice que le gusto una canción, eso me marca que vamos por el buen camino. Y es una experiencia agradable. Después obviamente hay experiencias que ayudan a que uno vaya aprendiendo y descubriendo cuál es la vocación específica que el Señor te llama a vivir. Pero creo que detrás de cada recital Dios habla claramente.

¿Qué responsabilidad tiene un músico católico ante Dios y ante las personas?

Responsabilidad. Creo que la tiene más como cristiano que como músico. Y si es músico es una cuestión accidental. Lo esencial es la responsabilidad del cristiano. Es algo que lo veníamos hablando con los chicos que evangelizamos, no sólo en el escenario sino afuera, abajo, en un pequeño "hola". Tenemos que tener mucho cuidado en el trato, como saludamos, en lo que decimos, los gestos que hacemos, porque también son evangelización. Así que, sobre todo para el músico cristiano, se tiene que descubrir y saber que primero el canto es para el señor, para su gloria; y segundo, que también en ese mismo momento está evangelizando afuera.

¿Podrías brindar algún testimonio o consejo de vida para aquellos que lean esta nota?100_5387

En un modo especial para aquél joven, o aquella joven que quiera dedicarse a la música cristiana, mi invitación es que primero lo descubra como una vocación, y si hay vocación, hay talento, capacidad, hay unción. Lo importante es preguntarle al Señor qué es lo que quiere para uno y si se siente llamado para poder cantar al Señor, bienvenido sea. No importa si es en un escenario, o si es en la sencillez de un grupo, o de tu parroquia. Lo importante es que vos le cantes al Señor sea donde sea, estés donde estés. Así que tiene el mismo valor una misa en la que cantamos juntos en la eucaristía, a un recital grande lleno de espectadores. No importa qué es lo que cantas, sino a quién le cantas.