Retiros : Inscripciones


more ...
User Rating: / 0
PoorBest 

Articulos - Fray Ivanildo

There are no translations available.

"Miren, yo voy a enviar sobre ustedes la Promesa de mi Padre. Permanezcan en la ciudad hasta que sean revestidos de poder desde lo alto" (Lc. 24,49).

Carta de nuestro pastor Fr. Ivanildo:

Queridos jóvenes:

¡La paz del Señor y el amor de nuestra Madre María!

Con cariño y cuidado paternal, me acerco a ustedes una vez más, en este principio de año pastoral, con la intención de estrechar cada vez más las distancias entre nosotros y poder interferir de manera positiva en la vida de cada uno de ustedes. Quisiera también aprovechar la misma, para animarlos y exhortarlos en este camino de fe. Porque como padre que soy, Dios pone en mi corazón todos los días este deseo: ser Él para ustedes. Porque, por la gracia de mi ministerio sacerdotal, no solo puedo transformar el pan y el vino, en su Cuerpo y en su Sangre, por el milagro de la transubstanciación, como puedo hacer con que Él camine entre ustedes.

Iniciamos este nuevo año pastoral, motivados por la figura y el ejemplo del profeta Elías, nuestro compañero de caminada. Quien nos invita a redescubrir el sentido de nuestra vocación profética, impronta recibida desde nuestro bautismo.

Elías es el profeta de las "alturas" y del "fuego". Imágenes muy sugestivas y ricas en sus significados. La montaña, nos llega como fuerte llamada a buscar las alturas del encuentro con el Señor; es el símbolo del lugar de encuentro con Dios por excelencia, de la vida mística y espiritual, en las Sagradas Escrituras. Y el Apóstol Pablo nos alienta: "Si, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios" (Col. 3,1). ¡Fuimos proyectados para "lo alto" y no podemos pactar con la llanura!

El fuego, nos llega como imagen del amor, de la pasión en el anuncio de la Buena Noticia, del ardor profético. Una imagen privilegiada también del Espíritu Santo, el "fuego suave y abrasador". ¡Somos llamados a ser testigos intrépidos del amor de Dios!

Que el ejemplo del profeta Elías encienda en nuestro corazón el amor del "principio" y nos contagie de un renovado espíritu profético. Ojalá podamos exclamar como él: "¡Ardo en celo por el Señor!" (1Re 19,10).

Queridos hermanos, les confieso que vengo percibiendo desde unos tiempos en nuestra pastoral, un fuerte espíritu de desánimo, de tibieza, de desidia, de división, de desobediencia, de críticas que no construyen, de rebeldía, de intolerancia, de murmuraciones... Desde la oración personal el Señor me lo ha confirmado, que tales fuerzas no procedían de Él. Y el Apóstol también nos advierte: "Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes" (Ef. 6,12). El apóstol nos quiere advertir contra quienes, en realidad, debemos luchar; es decir contra las fuerzas espirituales, que son contrarias a la voluntad de Dios y no nos ayudan a construir el Reino. Por el contrario provocan divisiones entre nosotros.

La palabra de Jesús nos advierte: "El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama". (Mt. 12,30). Hay veces que sembramos discordias, divisiones entre nosotros por cuestiones que no deberían ser relevantes. La forma de orar o de vivir la experiencia de fe, no puede ser motivo de división entre nosotros. "Hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo" (1 Cor. 12, 20). Que reine el espíritu de unidad, de comprensión, de aceptación de lo diferente, de tolerancia, de respeto, y que reine la paz entre nosotros.

Convoco a todos y a cada uno de ustedes hermanos, a unirnos en esta "batalla espiritual". Recuérdense que contamos con armas poderosísimas para esta lucha: la oración, los sacramentos (Eucaristía y la reconciliación), la Palabra de Dios, el Santo Rosario, la dirección espiritual. Y sumado a todos estos medios sobrenaturales, el diálogo fraterno y la escucha. ¡Cuidemos la vida de la gracia en nosotros! A veces el enemigo vence porque nos descuidamos en nuestra vida espiritual, dejándole las puertas abiertas. "Sean sobrios y estén alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Resístanlo firmes en la fe" (1Pe. 5,8-9).

"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar el auxilio para el momento oportuno" (Heb 4,16). Les animo a buscar con confianza al Señor, para que podamos encontrar en Él la sanación de nuestras heridas, la liberación de nuestras cadenas, de nuestras opresiones.

¡Abrámonos al perdón y a la misericordia! Sepamos aprovechar este tiempo tan oportuno, que es la Cuaresma. Tiempo de reconciliación y penitencia, que nos prepara para la Pascua del Señor. "Ahora bien, afirma el Señor, vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor." (Jl 2,12-13).

Queridos, oremos juntos y luchemos por la revitalización de nuestras comunidades. Es posible, y el Señor quiere. El tiene el poder de resucitarnos aunque estemos "secos y sin vida". (Ez. 37, 1-28). ¡Que nuestras comunidades recobren vida nueva! ¡Que sean reanimadas por el poder del Espíritu Santo que todo renueva! ¡Que venga una "nueva primavera" para nuestra pastoral! ¡Abramos las ventanas! Que entre un aire fresco y renovado en nuestras comunidades!

Les invito a participar con entusiasmo y espíritu disponible, del próximo REF. Que sea un momento de ponernos en marcha hacia esta tan deseada "revitalización" de nuestras comunidades.

Les abraza afectuosamente.

P. Ivanildo Sales Chaves.