Nuestra última oración matutina como comunidad JAR reunida en Madrid fue esta mañana. Un momento clave en el que nos descubrimos los unos a los otros como hermanos en la fe, inspirados en San Agustín para encontrarnos con Jesús en vida comunitaria. La promesa está hecha: nos volveremos a encontrar en Río de Janeiro 2013.
Sobre el mediodía partimos rumbo al aeródromo de “Cuatro vientos”. Todos los sistemas de transporte staban colapsaron y nos resultó imposible movernos sin dividirnos en pequeños grupos. Al fin, llegamos a la estación Aluche y caminamos aproximadamente una hora bajo los 38° de calor como peregrinos. Pero la virgen se unió a nosotros y a ella le rezamos un Rosario en la caminata.
La organización de la jornada deja mucho que desear. Utilizamos las credenciales en una o dos oportunidades y hoy, en el mismísimo aeródromo, pasamos sin mostrarlas. De más está decirles que nuestro sector asignado estaba completamente ocupado. Así que ahora estamos fuera del vallado y a unos 600 metros del escenario. La cantidad de gente es increíble, ya no hay comida ni bebidas frías, nos cuesta conseguir agua, los voluntarios no saben dónde están los baños o dan direcciones diferentes para cada lugar que precisamos y las señalizaciones oficiales son escasas. Por suerte los madrileños nos ayudan y mientras nos acercábamos al aeródromo, nos regaban (literalmente) con agua desde los balcones para aplacar el calor.
Estamos exhaustos, pero felices. Toda nuestra preparación está poniéndose a prueba y seguimos firmes en la fe pese a las adversidades y a las manifestaciones anti-católicas que se están dando en Madrid. Esperamos al Santo Padre y la noche de vigilia frente a nuestro Señor.
Desde aquí, donde el sol todavía no se esconde, los abrazamos en Cristo. En breve seguiremos relatando los que pasa por acá.
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